La producción del Festival de Viña es compleja. En especial en el tema de los artistas. Estamos en el fin del mundo, se realiza en época de Carnaval y casi ningún artista quiere bajar por una sola fecha. Por eso, es una tremenda satisfacción cuando se anuncian nombres como Luis Miguel, Sting o Morrissey. Nombres que agotan entradas, llenan del palco a la galería y nos hace sentir importantes.
Las exigencias de los artistas no son novedad ni capricho. Bajo esa perspectiva el análisis de algunos medios en torno a Morrissey no sólo fue lamentable sino además mostró un nivel desinformación vergonzoso. Queremos que Chile sea un paso obligado por los artistas pero seguimos teniendo mentalidad pueblerina.
El mundo del rock & roll implica transar, ceder y muchas veces aceptar la última palabra….la del artista. Para soñar con ver a Coldplay, Stevie Wonder, Lenny Kravitz o Red Hot Chilli Peppers en la Quinta Vergara hay que entender que ellos no saben de gaviotas, monstruos, animadores protagonistas, ni de oberturas largas o premios que quedan pendientes. No es falta de respeto, ni de interés. Vienen a cantar no ha cosechar premios. Piden un horario, exigen puntualidad y no aceptan interrupciones. Ya el año pasado Sting tocó 85 minutos exactos, tal como le pidió la producción, no tuvo interacción con los animadores, pero su historia con Chile le hizo entender la tradición de recibir los premios que el público entrega.
Nos creemos los más bacanes del mundo porque Lollapalooza se hace en Chile pero tiramos a partir a Morrissey porque exigió lo que había acordado. Por lo mismo, la versión 2012 debe marcar un antes y un después. No sólo porque el programa de TV se vio más vulnerable que nunca y la situación de las competencias requiere urgente un replanteamiento. Además fue el año donde finalmente se hizo evidente que aspirar a estrellas mundiales, implica grandes desafíos para organizadores, prensa y público.
Durante años la parrilla era una chimuchina de latinos, anglos venido a menos, pasando por bochornos como Farkas o David Hasselhoff y con escasas excepciones como Tom Jones o Simply Red. Con el nuevo equipo, Chilevisión, a costa de farándula, pan y circo, le devolvió el concepto de fiesta, mejoró considerablemente la producción técnica, pero además se atrevió a aspirar con grandes figuras y lo logró. Pero soñar no es gratis. Si queremos que Viña vuelva a ser un escenario atractivo para estrellas de la música actual, hay que aprender a ser tolerantes y flexibles. A la larga el Festival de Viña es un programa de televisión y la televisión es dinámica.
Mundos Paralelos
miércoles, 4 de abril de 2012
lunes, 8 de noviembre de 2010
Los artistas pelean su arco

Menos mal que Paul McCartney no tocó ayer en Chile. Ser testigo del último concierto de Macca en Santiago, en medio de una tormenta apocalíptica de primavera no era el escenario ideal, entre paraguas, impermeables y botas de agua. Desde que alguien confirmó de forma irresponsable que se presentaría en el Estadio Nacional, he leído todo tipo de teorías de por qué no vino y por consecuencia otra serie de teorías sobre el uso del estadio y la convivencia con espectáculos de entretenimientos. McCartney no vino porque simplemente nunca estuvo confirmado. Hubo teorías, rumores e hipótesis que circularon on y off the record entre los medios, pero nadie puso la firma y dijo "VIENE".
Lo bueno es que la ilusión de su visita abrió un interesante debate sobre el uso de los recintos y lo cierto es que hoy, el fútbol tiene prioridad sobre los conciertos cuando se trata del Nacional. Quizás ahora Segovia de presidente de la ANFP, para revertir su 99,9% de impopularidad, impulsa una campaña para que no volvamos a tener este tipo de situaciones. Porque el fútbol no se puede enfrentar a la música. Nunca. En todos los países del mundo existe una sana convivencia al respecto, pero que va más allá de las autoridades. Nace del comportamiento de los fans que asisten, de una cultura donde el entretenimiento musical es casi una obligación, por ende se deben abrir espacios para desarrollarlos y un público que tenga conciencia y cuide esos espacios.
Sin duda hemos avanzado, tenemos más conciencia, aun somos una audiencia fría, pero por lo menos no nos quedamos en fidelidad con nuestro artista favorito. Mal que mal el millón de tickets a la venta durante el segundo semestre sólo es reflejo de que Chile dejó de ser un mercado emergente, ya no somos una posibilidad si alguien baja Argentina y aunque el presupuesto no siempre acompaña, pagamos bastante por el concepto "en vivo".
Además la oferta se ha ampliado. El Bicentenario y el Monumental vienen a mover el mercado, pero no lo suficiente. Para los artistas el Nacional en Chile es un referente. Si bien muchas veces otros recintos resultan más atractivos en términos económicos, el recién bautizado "Julio Martínez" tienen una especie de energía que quienes vienen por primera vez quieren experimentar y quienes vuelven ya la conocen. Pasó con AC/DC o Coldplay, dos bandas que en medio de la remodelación que sufrió el estadio decidieron no venir, a pesar de tener en su mano atractivas alternativas.
Es nuestro destino. Mientras no hayan suficientes razones para construir otro estadio para más de 40.000 personas, el Estadio Nacional seguirá siendo la medalla de oro entre los productores y el gremio futbolístico. Lo bueno es que hoy el Nacional tiene una estructura más ejecutiva y una administración más eficiente. Busca rentabilizar mejor su recinto y sabe que el jack pot viene con los conciertos, mientras más se hagan mejor.
viernes, 6 de agosto de 2010
Vender lo dedicado

Me cuesta entender lo que está pasando con Cecilia Bolocco. Dicen que se está renovando, que con su casa nueva quiere dejar atrás una historia y comenzar una nueva. ¿Pero no es esa antigua historia la que le ha permitido ser lo que es y llegar a donde está?. Honestamente me da lo mismo las razones de por qué quiera vender los muebles y los artículos de decoración que formaban parte en su departamento en San Damián. Sí me baja el morbo de saber si es por plata o deporte, si piensa que con muebles nuevos, feng shui y cambios llegará lo que tanto ha buscado en su vida: el amor. Todas esas preguntas estilo La Cuarta que uno en el fondo quiere saber pero no lo reconoce. Son sentimientos similares a cuando uno ve Primer Plano.
Lo que si me cuesta entender en que dentro del remate que va hacer, incluya obras de artes dedicadas por los artistas. Hoy vi en la televisión un precioso ¿grabado? de Toral que decía "Con cariño para Cecilia, Mario". ¿Cómo entender que quiera hacer plata de algo que en su minuto fue entregado con dedicación? que además no fue comprado, sino que es fruto del talento puro de una persona. Pueden acusarme de romántica e incluso de latera, pero si ya me parece raro, por no decir otra cosa, que una mujer como la Bolocco, haga una venta pública y mediática de sus objetos personales, encuentro una falta de respeto que incluya el arte. Por último dónalo, regálalo alguna amiga, a Cristián y la Diana o déjalo en una bodega para Máximo.
Tiene cosas lindas. Había un sofá precioso que lo remataría al tiro y una cómoda estilo francés que se vería perfecto en el living de mi casa. Cada uno tiene derecho hacer lo que quiera y yo tengo derecho a opinar de lo mismo. Lo que está haciendo CB no me gusta, me parece que es mostrar la hilacha y no porque venda, sino por la forma que vende. Usar su nombre y los medios para convocar a la gente, que ve en ella el resumen de lo aspiracional y transformar toda esa fama, cariño de la gente y respeto por la carrera que tuvo en plata, me parece bajo. Creo que habría sido mucho mejor que hiciera un remate privado, o que vendiera sin abusar de su nombre, no sé. Además si te cambiaste a una casa en Lo Curro, de vista espectacular, con 7 piezas y 5 baños, entrar a vender tus antiguos muebles es como lo mismo que comprarte una Birkin y no tener auto.
Yo he respetado siempre a CB. Creo que fue una tremenda profesional y logró una carrera bastante interesante a partir de un concurso de belleza. Después tuvo la inteligencia de unir su fama, belleza y encanto con el talento de sus estudios. Mal no le ha ido, pero vender los recuerdos al mejor postor refleja una frialdad que no me inquieta, pero me da pena. Al final, con los años, los recuerdos son el único reflejo de nuestra historia, que parece la Bolocco, a partir de mañana, quiere olvidar.
viernes, 30 de julio de 2010
La gente no se informa

Con curiosidad y mucho interés he leído la última encuesta CEP. Como todos los estudios de este tipo, el exceso de información marea y muchas veces confunde. Además siempre tengo la sensación de que hay preguntas que se repiten pero con respuestas diferentes y eso me revuelve más la cabeza.
Muchos de los resultados, asumo, eran esperados por las coaliciones políticas, pero hay un dato que me tiene abismada. Yo puedo entender que Michelle Bachelet mantenga casi intacta la popularidad desde que dejó el gobierno. Es una mujer empática, cercana, cariñosa, inteligente y con un carisma que seduce a la gran mayoría sin destinción. Es una persona querible, genera confianza, uno le cree y cuando te toma la mano emociona. Sin lugar a dudas es la figura más importante de lo que queda de Concertación, con un capital político, como dijo hoy Cristóbal Bellochio en El Mostrador que bordea la idolatría: "Por mucho que los empresarios hayan “amado” a Lagos, solo a Bachelet le cabe el apelativo de superstar. Al igual que a Maradona, a nuestra ídola también se le perdona todo. Atacar a Bachelet constituye casi un sacrilegio político. Quienes lo han intentado, reciben un alud de pullas y funas. Si a eso le sumamos su rol de madre y mujer, es doblemente impenetrable".
Lo que no me cabe en la cabeza es que ante la pregunta ¿Ud. apruebao desaprueba la forma como Michelle Bachelet condujo su gobierno? un 66% conteste que la aprueba. Y ojo que no tengo nada contra ella, al contrario, es una mujer que me encanta, pero hay que ser sensatos. Y tampoco estoy hablando de la CASEN, porque creo que ahí se necesita mucho más que leer el diario para poder dar un análisis y opinión fundamentada. Las yayitas que han salido a la luz desde que dejó el gobierno son suficientes como para poner en duda el desempeño que tuvieron varios funcionarios públicos durante su administración. Gastos mal rendidos, gastos no rendidos, abuso de los gastos, exceso de gastos.... la Contraloría ha publicado en forma periódica las deficiencias de diferentes organismos estatales en donde directores, seremis, jefes de departamentos entre otros cargos se "comieron" los recursos, los transformaron en regalos, vacaciones o en cualquier cosa menos en proyectos o políticas públicas que fueran en estricto beneficio de la ciudadanía.
Es cierto que se ha acusado a la alianza de querer "cazar" a la ex presidenta e incluso puede ser que algunos estén medios mareados con esto de estar en el poder y se pongan demasiado hinchapelotas con el tema, pero aquí hay pruebas feacientes de que la forma de conducir su gobierno no fue la mejor. No sólo porque muchas veces la falta de muñeca política le jugó en contra, sino porque hubo muchos parásitos que no hicieron bien su pega. No fiscalizaron, no pusieron ojo en qué se iba la plata, no hicieron seguimiento para que los recursos fueran a donde correspondía y eso, raya para la suma, es finalmente una responsabilidad de Michelle Bachelet.
Entonces me pasa que siento que vivo en otro lugar o que a la gente no le interesa. Mi conclusión es que la gente no se informa. No lee el diario, no sigue las noticias, no lleva el termómetro de ciertas noticias que son de interés público. Lo otro es creer que el público sienta que Bachelet es una especie de profeta que todo lo puede y por ende también puede cometer errores y sus seguidores se los deben perdonar.
sábado, 22 de mayo de 2010
El discurso que dobló la mano
La Concertación esperaba que SP se tirará en contra de Bachelet, que hablara de privatizaciones, que hiciera un guiño a la UDI. Nada de eso pasó. El primer discurso del 21 de mayo de Sebastián Piñera estuvo marcado por un tono conciliador, que llamó a la unidad no sólo en las palabras. La estructura del texto lo validó.
Un texto que por tiempo no alcanzó a leer completo y donde los anuncios de deporte, cultura y otros sufrieron las consecuencias. La Esmeralda se hundió a las 12.10, los honores se cumplen puntualmente, razón por la que la ceremonia no espera a nadie, ni siquiera al presidente.
El discurso le dobló la mano a la Concertación o lo que queda de ella. La verdad es que entre la molestia de la UDI, los políticos díscolos del oficialismo y los sorpresivos apoyos de la nueva oposición hacen difícil definir con claridad quienes apoyan y quienes no. Las posturas cambian día a día. Son pocos los realmente leales en el Congreso.
Un texto que por tiempo no alcanzó a leer completo y donde los anuncios de deporte, cultura y otros sufrieron las consecuencias. La Esmeralda se hundió a las 12.10, los honores se cumplen puntualmente, razón por la que la ceremonia no espera a nadie, ni siquiera al presidente.
El discurso le dobló la mano a la Concertación o lo que queda de ella. La verdad es que entre la molestia de la UDI, los políticos díscolos del oficialismo y los sorpresivos apoyos de la nueva oposición hacen difícil definir con claridad quienes apoyan y quienes no. Las posturas cambian día a día. Son pocos los realmente leales en el Congreso.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Debate sobre Paparazzeo Presidencial
Una foto de la presidenta Michelle Bachelet en traje de baño junto a su amiga Angélica Alvarez en bikini es la imagen que hoy recorre el mundo. Una hecho que nos traslada a abril del 2006 cuando el diario The Sun, publicó fotos de la Canciller alemana, Angela Merkel, en traje de baño mientras tomaba sol en su casa de veraneo.
Coincidentemente esas fotos fueron tomadas poco tiempo después de que la presidenta Bachelet fuera paparazzeada en su casa en Caburga. Mucho se escribió sobre los límites del periodismo, la privacidad de los mandatarios y sobre el respeto hacia ellos. Hoy la discusión vuelve a dominar la sobremesa y los corazones vuelven a dividirse.
¿Es correcto paparazzear a la presidenta mientras se baña en el mar, en un horario que no interrumpe sus actividades gubernamentales? Claramente no, pero si las fotos circulan, es imposible desenmarcarse y no publicarlas. Si bien es un personaje público y por lo tanto, su vida está expuesta en forma permanente a los medios, por otro lado, y a diferencia de otros presidentes como Cristina Kircher o Nicolás Sarkozy, nuestra presidenta nunca a "farandulizado" su rol de jefa de estado, ni ha abierto a la prensa espacios de su vida que forman parte de su privacidad.
Además el fisico de nuestra presidente siempre ha sido tema de comentarios, irónicos... de todo tipo. Desde que Nicolás Eyzaguirre confesara llamarla "gordi" el tema de sus kilos de más ha sido de comentario de varios. Entonces cuando además la vemos, no en su mejor pinta, porque un traje de baño sólo le queda bien a las flacas y a la Jupi en un innecesario bikini, las fotos se ven como "crueles".
Pero por otro lado el hecho es "noticia", es la presidenta, que a diferencia de las fotos de Caburga o del caso de Angela Merkel, no estaba vacacionando. Está en visita de estado por la Cumbre UNASUR, CALC y el Grupo de Río. Por lo tanto.... creo que es parte de. Dudo que la Bachelet creyera que "pasaría piola", bueno quizás si por la hora. Fue a las 6.45am, pero el chapoteo en el agua no creo que le haya caído en gracia.
Coincidentemente esas fotos fueron tomadas poco tiempo después de que la presidenta Bachelet fuera paparazzeada en su casa en Caburga. Mucho se escribió sobre los límites del periodismo, la privacidad de los mandatarios y sobre el respeto hacia ellos. Hoy la discusión vuelve a dominar la sobremesa y los corazones vuelven a dividirse.
¿Es correcto paparazzear a la presidenta mientras se baña en el mar, en un horario que no interrumpe sus actividades gubernamentales? Claramente no, pero si las fotos circulan, es imposible desenmarcarse y no publicarlas. Si bien es un personaje público y por lo tanto, su vida está expuesta en forma permanente a los medios, por otro lado, y a diferencia de otros presidentes como Cristina Kircher o Nicolás Sarkozy, nuestra presidenta nunca a "farandulizado" su rol de jefa de estado, ni ha abierto a la prensa espacios de su vida que forman parte de su privacidad.
Además el fisico de nuestra presidente siempre ha sido tema de comentarios, irónicos... de todo tipo. Desde que Nicolás Eyzaguirre confesara llamarla "gordi" el tema de sus kilos de más ha sido de comentario de varios. Entonces cuando además la vemos, no en su mejor pinta, porque un traje de baño sólo le queda bien a las flacas y a la Jupi en un innecesario bikini, las fotos se ven como "crueles".
Pero por otro lado el hecho es "noticia", es la presidenta, que a diferencia de las fotos de Caburga o del caso de Angela Merkel, no estaba vacacionando. Está en visita de estado por la Cumbre UNASUR, CALC y el Grupo de Río. Por lo tanto.... creo que es parte de. Dudo que la Bachelet creyera que "pasaría piola", bueno quizás si por la hora. Fue a las 6.45am, pero el chapoteo en el agua no creo que le haya caído en gracia.
martes, 16 de diciembre de 2008
Los Rincones Que Seducen Al Mundo
Cosmopolita, única, internacional, impactante, capital del mundo. Muchos son los adjetivos que Nueva York recibe a diario y miles de páginas se llenan para hablar de uno de los lugares más fascinantes del mundo. ¿Cliché? Podría ser con cualquier otro destino, pero esta ciudad tiene la gracia o la convicción de no amilanarse, de no descansar en aquella fama que arrastra a millones de turistas a conocerla. Siempre está buscando renovarse, hacer creer que la imaginación no tiene límite y que siempre puede sorprender. Ya sea por sus espectáculos, sus tiendas, su ambiente, sus modas o su gente. De alguna forma se las arregla para estar en el “top five” de los lugares a visitar en el mundo.
¿Pero que es realmente lo que genera esa atracción permanente? Decidí salir a la calle, a descubrir lo cotidiano. Nada de la Estatua de la Libertad, Bloomingdale’s o hot dogs en la Quinta Avenida. No quiero las recomendaciones de la revista “Where”, sino descubrir que hay detrás de algunas calles. Sin ambiciones. Encontrar esos datos que, para quien los conoce al estar en Nueva York, la forma de mirar la ciudad cambia en forma radial.
Chelsea se destaca por ser un barrio que hoy atrae pero no convoca. Eso permite poder caminarlo con tranquilidad y poder fijarse en los detalles de una zona que estuvo muy de moda por sus galerías de arte y tiendas de diseño.
Un viejo amigo colombiano, Julian Abisambra, me invita a conocer su casa. Vive en la calle 22 con la 11th Avenue en una antigua townhouse, características de Nueva York. Es tan antigua que en el segundo de sus tres pisos, tiene un descanso para ataúdes. Impresionante el espacio hecho en la pared a un costado de la escalera para quienes bajaran cargando el cajón, pudieran descansar del peso del “finado”.
Vamos a comer y paramos en Patsy’s Pizza (67th University Place). Pizzería histórica de Nueva York, nacida en 1933 en Harlem y que, sin exagerar, le hace competencia a las mejores pizzas italianas. De masa delgada y crocante, los ingredientes se ven tan frescos que da la sensación que fueron a comprarlos especialmente para uno. Como todo lugar que no se quiere convertir en una moda o que quiere mantener el espíritu de su éxito, no acepta reservas ni tarjetas de crédito. Pocas mesas y pago sólo en efectivo.
El Génesis: Times Square
Dicen que la mejor manera de conocer Nueva York es caminándola. Un dato obvio, pero ¿por donde empezar?. Al día siguiente me paro en Times Square, la vaca sagrada de los revendedores de tickets y de las imitaciones de lujo. Desde ahí bajo por Broadway, entre medio de las luces y su espectacularidad. Ruido permanente y hordas de gente que circulan de un lado para el otro.
Llego a la 33th con Broadway y me encuentro a una cuadra del Empire State Building. Sigo con indiferencia hasta Madison Square Park. Veo el Flat Iron, el primer rascacielo de la ciudad con forma triangular y entiendo que ya estoy en la zona de Gramercy, donde está el famoso parque sede de los glamorosos Fashion Week y el único parque privado que queda en Nueva York. Me desvío un par de cuadras, hacia Murray Hill, para conocer “Casual” (22nd y 3ra Avenida) una tienda para hombres con ropa deportiva, informal y de oficina pero sólo en tallas XL, XXL y XXXL. Impresionante. Tomo un XXXL y me imagino el diámetro de una “pelo pincho”. Sigo con mi desvío y caigo en las manos de Bruno Cavalli, “El Rey del Ravioli” (22nd y 2da Avenida). Una tienda italiana, obvio ¿no?, donde es posible encontrar 20 tipos de ravioli entre miles de fascinantes productos. Me quedo un buen rato, analizando sus delicatessen, salsas y acompañamientos y aprovecho de comerme un panini de rugula, prosciutto, pesto y mozzarella. No me atrevo a decir que es el mejor que he comido, pero seguro será dificil de olvidar.
Llego a Union Square (14th y Park Avenue y Broadway). Una arteria fundamental de la ciudad y entretenida en sus cuatro esquinas. Bajo ella pasan 6 líneas de metro y la sede de la NYU en unos de sus costados la convierten en punto estudiantil importante. En la otra esquina está el Daryl Roth Theatre, un lugar para perfomances alternativas, ajena al off u off off broaway y con espectáculos “super cool” para muchos. Por ahí pasó “Stomp”, “De La Guarda” y ahora es el turno de “Fuerza Bruta”. La vi en Buenos Aires. Formada por argentinos, es un show muy complicado de definir, porque pasan muchas cosas, todas entretenidas, pero que te mantiene alerta en forma permanente. Vale la pena.
Sigo por Broadway y me encuentro con uno de los “imperdibles” sí o sí de la ciudad. La librería Strand (12th y Broadway) es un galpón con pasillos y pasillos llenos de libros usados y nuevos. Es posible encontrar históricas ediciones, manuscritos y algunos ejemplares fuera de circulación. Todos los temas y cientos de subclasificaciones. Advertida de que me iba en dirección a este lugar, paso por un café antes y me siento en el suelo de la librería a ojear y mirar algunos textos.
Un par de cuadras más abajo y choco con Astor Place, la calle que vio nacer al famoso “Blue Man Group” y uno de los límites de East Village. Confieso mi pequeña debilidad por las tiendas de comida, en especial, cuando en Chile es difícil de encontrar o no es tan masificado. Por eso entro a “Healthfully Organic Market” para “educarme” sobre este tipo de comida que poco a poco se está ganando un lugar en las sobremesas, aunque pocos sepan de que se trata. Es entretenida, pero luce más a una botica oriental. Me imagino que en cualquier minuto va aparecer el Dr. Chang de Lost desde el mostrador. Sorprende la variedad de productos que hay entre jugos, cafes, remedios nutritivos, vitaminas y productos de belleza. No aprendo nada pero me llevo una crema de la linea del Dr. Hauschka. La vendedora me convence que tiene más vitaminas y antioxidantes que una normal.
Picando en el corazón
El Village y sus apéndices (Greenwich Village, East Village) siempre me ha llamado la atención. Quizás porque me habría encantado haber sido un adulto en los 80’s y testigo de la efervescencia cultura y bohemia que tuvo en esos años. Cuando era posible escuchar a Oscar Peterson y Dizzy Gillespie en el bar de la esquina, cuando el jazz no era un producto masivo y se disfrutaba entre amigos.
Leo el cartel “Exit 9” (64 Avenue A) y me doy cuenta que es una tienda, pero no como cualquiera. Me acerco y veo que es una especie de emporio o almacén. Hay cosas, tonteras, que te las puedes llevar casi gratis (por US0.99) hasta regalos de US100. Es de esos lugares donde no se compra por necesidad, sino por vicio. Llaveros, libros, juegos, juguetes, magnéticos, artículos de casa o simplemente chucherías entretenidas. Perfectas como regalo o para tener algún modelo único de algo. Me llaman la atención unos palitos chinos que en la parte donde los tomas, uno tiene forma de hombre y el otro de mujer. Genial para una comida romántica.
Le hago un saludo a la bandera a Washington Square, un lugar que es mucho más que el icono de la serie “Friends”. Es reflejo del corazón de Nueva York, donde convergen sin Dios ni ley distintos tipos de intereses, de personas, cuyo resultado es esa pluralidalidad y diversidad tan característica del barrio. Llego a Houston y me siento a descansar. Vale la pena. Esta calle es límite de Greenwich Village, SoHo y East Village y anuncia la cercanía con Little Italy y ChinaTown. Cruza la isla de esquina a esquina. Miro y observo y no me canso. Camino hacia el Este y llegó a Teany (90 Rivington Street), una cafetería/tetería, propiedad del cantante Moby, que es tan vegana y particular como su dueño. Juegos, ensaladas y sandwiches más sanos que tomar agua, acompañados de 98 tipos distintos de te. Decido reponer energías y me lanzo con un bagel de tocino, queso y tomate grillado. Tras el primer mordisco me arrepiento un poco y confirmo mi condición carnívora. Me gusta el carbohidrato.
Desde ahí me voy conejeando hasta llegar a Broome con Lafayette. Finalmente he llegado al Soho, una palabra demasiado manoseada para un lugar con tanto estilo y entretención. Camino entre boutiques de lujo y vendedores ambulantes. Agatha Ruiz de La Prada, Miu Miu y Tous van apareciendo en mi horizonte, mientras me meto a CB2 (451 Broadway), una tienda de diseño que se promociona para gente “con presupuesto”. Como tratando de decir que es barato, pero no lo eso. Es muy entretenida y hay cosas a precio módicos, pero no es “Wal Mart”.
Mi última parada. Estoy cansada y no quiero caminar. Puedo darme satisfecha. Estoy en Canal Street, la columna vertebral de Chinatown. Trato de entrar a un banco chino y me siento haciendo el ridículo. No entiendo nada de lo que leo u oigo. Sigo caminando y me dejo tentar por las imitaciones. Una chinita se da cuenta y me pide que la siga. Creo que me dice “Money”? “Money”?. Confundida, por minutos me arrepiento pensando que me puede pasar algo, pero desisto e incluso la empiezo a seguir con ganas. Llegamos a una especie de fuente de soda. Pocos clientes y un chino gordo enorme tras la caja. Me muestra un pasillo y se mete como un ratón, la sigo y es como si hubiera visto el paraíso. Miles de carteras, cinturones, billeteras en un cubículo de 3 x 5 metros. Fascinante, no se por donde empezar. Me lo quiero llevar todo y no se que elegir. Sin darme cuenta se abre una puerta, al parecer hay venta personalizada. Cuando sale el cliente con sus bolsas me doy cuenta que estaba en lo correcto. Era Christian Castro, el cantante, el hijo de la sufrida de “Los ricos también lloran”, el que le pegaba a la señora, ese, el artista millonario está saliendo lleno de paquetes con cosas falsas.
Un día agotador y lleno de descubrimientos, pero que por sobretodo confirmó mi teoría inicial sobre Nueva York: es una ciudad donde todo puede pasar.
¿Pero que es realmente lo que genera esa atracción permanente? Decidí salir a la calle, a descubrir lo cotidiano. Nada de la Estatua de la Libertad, Bloomingdale’s o hot dogs en la Quinta Avenida. No quiero las recomendaciones de la revista “Where”, sino descubrir que hay detrás de algunas calles. Sin ambiciones. Encontrar esos datos que, para quien los conoce al estar en Nueva York, la forma de mirar la ciudad cambia en forma radial.
Chelsea se destaca por ser un barrio que hoy atrae pero no convoca. Eso permite poder caminarlo con tranquilidad y poder fijarse en los detalles de una zona que estuvo muy de moda por sus galerías de arte y tiendas de diseño.
Un viejo amigo colombiano, Julian Abisambra, me invita a conocer su casa. Vive en la calle 22 con la 11th Avenue en una antigua townhouse, características de Nueva York. Es tan antigua que en el segundo de sus tres pisos, tiene un descanso para ataúdes. Impresionante el espacio hecho en la pared a un costado de la escalera para quienes bajaran cargando el cajón, pudieran descansar del peso del “finado”.
Vamos a comer y paramos en Patsy’s Pizza (67th University Place). Pizzería histórica de Nueva York, nacida en 1933 en Harlem y que, sin exagerar, le hace competencia a las mejores pizzas italianas. De masa delgada y crocante, los ingredientes se ven tan frescos que da la sensación que fueron a comprarlos especialmente para uno. Como todo lugar que no se quiere convertir en una moda o que quiere mantener el espíritu de su éxito, no acepta reservas ni tarjetas de crédito. Pocas mesas y pago sólo en efectivo.
El Génesis: Times Square
Dicen que la mejor manera de conocer Nueva York es caminándola. Un dato obvio, pero ¿por donde empezar?. Al día siguiente me paro en Times Square, la vaca sagrada de los revendedores de tickets y de las imitaciones de lujo. Desde ahí bajo por Broadway, entre medio de las luces y su espectacularidad. Ruido permanente y hordas de gente que circulan de un lado para el otro.
Llego a la 33th con Broadway y me encuentro a una cuadra del Empire State Building. Sigo con indiferencia hasta Madison Square Park. Veo el Flat Iron, el primer rascacielo de la ciudad con forma triangular y entiendo que ya estoy en la zona de Gramercy, donde está el famoso parque sede de los glamorosos Fashion Week y el único parque privado que queda en Nueva York. Me desvío un par de cuadras, hacia Murray Hill, para conocer “Casual” (22nd y 3ra Avenida) una tienda para hombres con ropa deportiva, informal y de oficina pero sólo en tallas XL, XXL y XXXL. Impresionante. Tomo un XXXL y me imagino el diámetro de una “pelo pincho”. Sigo con mi desvío y caigo en las manos de Bruno Cavalli, “El Rey del Ravioli” (22nd y 2da Avenida). Una tienda italiana, obvio ¿no?, donde es posible encontrar 20 tipos de ravioli entre miles de fascinantes productos. Me quedo un buen rato, analizando sus delicatessen, salsas y acompañamientos y aprovecho de comerme un panini de rugula, prosciutto, pesto y mozzarella. No me atrevo a decir que es el mejor que he comido, pero seguro será dificil de olvidar.
Llego a Union Square (14th y Park Avenue y Broadway). Una arteria fundamental de la ciudad y entretenida en sus cuatro esquinas. Bajo ella pasan 6 líneas de metro y la sede de la NYU en unos de sus costados la convierten en punto estudiantil importante. En la otra esquina está el Daryl Roth Theatre, un lugar para perfomances alternativas, ajena al off u off off broaway y con espectáculos “super cool” para muchos. Por ahí pasó “Stomp”, “De La Guarda” y ahora es el turno de “Fuerza Bruta”. La vi en Buenos Aires. Formada por argentinos, es un show muy complicado de definir, porque pasan muchas cosas, todas entretenidas, pero que te mantiene alerta en forma permanente. Vale la pena.
Sigo por Broadway y me encuentro con uno de los “imperdibles” sí o sí de la ciudad. La librería Strand (12th y Broadway) es un galpón con pasillos y pasillos llenos de libros usados y nuevos. Es posible encontrar históricas ediciones, manuscritos y algunos ejemplares fuera de circulación. Todos los temas y cientos de subclasificaciones. Advertida de que me iba en dirección a este lugar, paso por un café antes y me siento en el suelo de la librería a ojear y mirar algunos textos.
Un par de cuadras más abajo y choco con Astor Place, la calle que vio nacer al famoso “Blue Man Group” y uno de los límites de East Village. Confieso mi pequeña debilidad por las tiendas de comida, en especial, cuando en Chile es difícil de encontrar o no es tan masificado. Por eso entro a “Healthfully Organic Market” para “educarme” sobre este tipo de comida que poco a poco se está ganando un lugar en las sobremesas, aunque pocos sepan de que se trata. Es entretenida, pero luce más a una botica oriental. Me imagino que en cualquier minuto va aparecer el Dr. Chang de Lost desde el mostrador. Sorprende la variedad de productos que hay entre jugos, cafes, remedios nutritivos, vitaminas y productos de belleza. No aprendo nada pero me llevo una crema de la linea del Dr. Hauschka. La vendedora me convence que tiene más vitaminas y antioxidantes que una normal.
Picando en el corazón
El Village y sus apéndices (Greenwich Village, East Village) siempre me ha llamado la atención. Quizás porque me habría encantado haber sido un adulto en los 80’s y testigo de la efervescencia cultura y bohemia que tuvo en esos años. Cuando era posible escuchar a Oscar Peterson y Dizzy Gillespie en el bar de la esquina, cuando el jazz no era un producto masivo y se disfrutaba entre amigos.
Leo el cartel “Exit 9” (64 Avenue A) y me doy cuenta que es una tienda, pero no como cualquiera. Me acerco y veo que es una especie de emporio o almacén. Hay cosas, tonteras, que te las puedes llevar casi gratis (por US0.99) hasta regalos de US100. Es de esos lugares donde no se compra por necesidad, sino por vicio. Llaveros, libros, juegos, juguetes, magnéticos, artículos de casa o simplemente chucherías entretenidas. Perfectas como regalo o para tener algún modelo único de algo. Me llaman la atención unos palitos chinos que en la parte donde los tomas, uno tiene forma de hombre y el otro de mujer. Genial para una comida romántica.
Le hago un saludo a la bandera a Washington Square, un lugar que es mucho más que el icono de la serie “Friends”. Es reflejo del corazón de Nueva York, donde convergen sin Dios ni ley distintos tipos de intereses, de personas, cuyo resultado es esa pluralidalidad y diversidad tan característica del barrio. Llego a Houston y me siento a descansar. Vale la pena. Esta calle es límite de Greenwich Village, SoHo y East Village y anuncia la cercanía con Little Italy y ChinaTown. Cruza la isla de esquina a esquina. Miro y observo y no me canso. Camino hacia el Este y llegó a Teany (90 Rivington Street), una cafetería/tetería, propiedad del cantante Moby, que es tan vegana y particular como su dueño. Juegos, ensaladas y sandwiches más sanos que tomar agua, acompañados de 98 tipos distintos de te. Decido reponer energías y me lanzo con un bagel de tocino, queso y tomate grillado. Tras el primer mordisco me arrepiento un poco y confirmo mi condición carnívora. Me gusta el carbohidrato.
Desde ahí me voy conejeando hasta llegar a Broome con Lafayette. Finalmente he llegado al Soho, una palabra demasiado manoseada para un lugar con tanto estilo y entretención. Camino entre boutiques de lujo y vendedores ambulantes. Agatha Ruiz de La Prada, Miu Miu y Tous van apareciendo en mi horizonte, mientras me meto a CB2 (451 Broadway), una tienda de diseño que se promociona para gente “con presupuesto”. Como tratando de decir que es barato, pero no lo eso. Es muy entretenida y hay cosas a precio módicos, pero no es “Wal Mart”.
Mi última parada. Estoy cansada y no quiero caminar. Puedo darme satisfecha. Estoy en Canal Street, la columna vertebral de Chinatown. Trato de entrar a un banco chino y me siento haciendo el ridículo. No entiendo nada de lo que leo u oigo. Sigo caminando y me dejo tentar por las imitaciones. Una chinita se da cuenta y me pide que la siga. Creo que me dice “Money”? “Money”?. Confundida, por minutos me arrepiento pensando que me puede pasar algo, pero desisto e incluso la empiezo a seguir con ganas. Llegamos a una especie de fuente de soda. Pocos clientes y un chino gordo enorme tras la caja. Me muestra un pasillo y se mete como un ratón, la sigo y es como si hubiera visto el paraíso. Miles de carteras, cinturones, billeteras en un cubículo de 3 x 5 metros. Fascinante, no se por donde empezar. Me lo quiero llevar todo y no se que elegir. Sin darme cuenta se abre una puerta, al parecer hay venta personalizada. Cuando sale el cliente con sus bolsas me doy cuenta que estaba en lo correcto. Era Christian Castro, el cantante, el hijo de la sufrida de “Los ricos también lloran”, el que le pegaba a la señora, ese, el artista millonario está saliendo lleno de paquetes con cosas falsas.
Un día agotador y lleno de descubrimientos, pero que por sobretodo confirmó mi teoría inicial sobre Nueva York: es una ciudad donde todo puede pasar.
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