
Con curiosidad y mucho interés he leído la última encuesta CEP. Como todos los estudios de este tipo, el exceso de información marea y muchas veces confunde. Además siempre tengo la sensación de que hay preguntas que se repiten pero con respuestas diferentes y eso me revuelve más la cabeza.
Muchos de los resultados, asumo, eran esperados por las coaliciones políticas, pero hay un dato que me tiene abismada. Yo puedo entender que Michelle Bachelet mantenga casi intacta la popularidad desde que dejó el gobierno. Es una mujer empática, cercana, cariñosa, inteligente y con un carisma que seduce a la gran mayoría sin destinción. Es una persona querible, genera confianza, uno le cree y cuando te toma la mano emociona. Sin lugar a dudas es la figura más importante de lo que queda de Concertación, con un capital político, como dijo hoy Cristóbal Bellochio en El Mostrador que bordea la idolatría: "Por mucho que los empresarios hayan “amado” a Lagos, solo a Bachelet le cabe el apelativo de superstar. Al igual que a Maradona, a nuestra ídola también se le perdona todo. Atacar a Bachelet constituye casi un sacrilegio político. Quienes lo han intentado, reciben un alud de pullas y funas. Si a eso le sumamos su rol de madre y mujer, es doblemente impenetrable".
Lo que no me cabe en la cabeza es que ante la pregunta ¿Ud. apruebao desaprueba la forma como Michelle Bachelet condujo su gobierno? un 66% conteste que la aprueba. Y ojo que no tengo nada contra ella, al contrario, es una mujer que me encanta, pero hay que ser sensatos. Y tampoco estoy hablando de la CASEN, porque creo que ahí se necesita mucho más que leer el diario para poder dar un análisis y opinión fundamentada. Las yayitas que han salido a la luz desde que dejó el gobierno son suficientes como para poner en duda el desempeño que tuvieron varios funcionarios públicos durante su administración. Gastos mal rendidos, gastos no rendidos, abuso de los gastos, exceso de gastos.... la Contraloría ha publicado en forma periódica las deficiencias de diferentes organismos estatales en donde directores, seremis, jefes de departamentos entre otros cargos se "comieron" los recursos, los transformaron en regalos, vacaciones o en cualquier cosa menos en proyectos o políticas públicas que fueran en estricto beneficio de la ciudadanía.
Es cierto que se ha acusado a la alianza de querer "cazar" a la ex presidenta e incluso puede ser que algunos estén medios mareados con esto de estar en el poder y se pongan demasiado hinchapelotas con el tema, pero aquí hay pruebas feacientes de que la forma de conducir su gobierno no fue la mejor. No sólo porque muchas veces la falta de muñeca política le jugó en contra, sino porque hubo muchos parásitos que no hicieron bien su pega. No fiscalizaron, no pusieron ojo en qué se iba la plata, no hicieron seguimiento para que los recursos fueran a donde correspondía y eso, raya para la suma, es finalmente una responsabilidad de Michelle Bachelet.
Entonces me pasa que siento que vivo en otro lugar o que a la gente no le interesa. Mi conclusión es que la gente no se informa. No lee el diario, no sigue las noticias, no lleva el termómetro de ciertas noticias que son de interés público. Lo otro es creer que el público sienta que Bachelet es una especie de profeta que todo lo puede y por ende también puede cometer errores y sus seguidores se los deben perdonar.